Ángel Ligero, la memoria de Cervantes

"¡La verdad...! La verdad nadie puede saber si la sabe, aunque la mayoría de las veces podamos casi asegurar que la ignoramos. Hay detalles, datos temporales, geográficos... que no encajan del todo en la teoría del Cervantes alcazareño. Demasiado joven en Lepanto, demasiados personajes del mismo pueblo, demasiado poco manchego en las demás obras. ¿Y qué más da? Lo realmente importante es que pudo ser verdad, que hubo un Miguel de Cervantes en Alcázar en el tránsito del siglo XVI al XVII, que sus familiares pudieron ser los familiares del autor del Quijote."

Cabalgata

"En la plaza había mucha gente a las cinco y media. Se había hecho un corro grande, que bordeaba todo el inmenso espacio. Ya no había árboles en la plaza, como hacía poco tiempo, sino una llanura abierta que daba todo el protagonismo al edificio del Ayuntamiento. Quizá de manera espontánea o quizá por orden de la policía, se había dejado libre todo el centro de la plaza, como para que ahí fuesen a caer los tres Reyes. Nadie lograba aclarar si los pajes los iban a esperar abajo o vendrían igualmente desde el cielo. El plan era que se lanzaran en el cerro de los molinos y fuesen dejándose caer mientras buscaban la plaza. Una vez en tierra firme, comenzarían la cabalgata."

Escenas cotidianas

"En la casa, la habitación mejor iluminada no era el salón bonito, era el comedor. Era pequeño, eso sí, con muy pocos muebles. Pero de su ventana llegaba los días de sol toda la luz del mundo. Luego, a la tarde, la luz de la bombilla hacía olvidar si el día había sido o no soleado. Entonces las dimensiones de la pieza se achataban y perdían su ser y parecía que todas las cosas estaban dibujadas sobre un mismo plano. La tele era demasiado grande para aquellas distancias, y en cambio el transistor apoyado sobre la cómoda era chiquitín. De él salía un parloteo agudo e interminable. La lámpara del techo estaba provista de un sistema de pesas y poleas que permitía situarla a cualquier altura, alta para ver en todo el cuarto, más cerca de la mesa si se quería hacer algo sobre ella, sobre todo cuando la madre planchaba."

Estraperlo

"Por fin alcanzaron el cambio de agujas. Dejaron los sacos en el suelo y recuperaron fuerzas. Ya estaba conseguido. Desde allí veían el lugar en el que estaba esperando la furgoneta vacía. A esa hora de la madrugada y con ese frío no había en los andenes nadie y en todo el pueblo no habría en la calle absolutamente nadie. Sólo ellas. Este pensamiento hizo que la madre de Asunción se sobrecogiese. Pensó en su marido, abrigado en la cama, y en su calle vacía, esperando la primera luz. Emocionada por todo, abrazó la cabeza de su hija y la besó en la frente y en la mejilla."