El cuerno de oro


"Hace muchos años, en el país vecino de Omán, vivían dos hombres cuya vida había sido una sucesión de pillerías y a los que todos compadecían por su horrible pereza, que les impedía trabajar y ganar su comida honradamente. Uno se llamaba Mustafá, y era alto y de inteligencia avispada. El otro se llamaba Taja, y era bajo y algo tonto.En la misma ciudad en la que vivían ellos, vivía también un hombre famoso por sus riquezas. De su casa, que era grande y ocupaba una calle a las afueras, se decía que tenía un cámara repleta de joyas y maletines con billetes."

La cigüeña sabia

"Contaba cosas de su vida. Al principio, estuvo mucho rato explicándole a Hilario cómo había aprendido a hablar. Después empezó a hablarle del viaje tan largo que tenían que hacer cada año para llegar a su pueblo. Lo explicaba todo con tantos detalles que era fácil imaginarse lo que describía. Cuando pudo vencer los temores del comienzo, Hilario se quedó como hipnotizado escuchando a la cigüeña, interesado en lo que oía, cautivado por aquella voz que explicaba tan bien todas las cosas y que hacía desear constantemente que empezara a hablar de algo nuevo."

Marta

"Muchos días, Marta va a casa de su vecina, le pide permiso para dar de comer a los pájaros y se queda con ellos mucho rato. Allí hay canarios, periquitos, petirrojos, una cacatúa y en una jaula más grande, una perdiz gorda que mira y mira, pero que casi no canta ni dice nada. A la perdiz parece que le da pena estar ahí encerrada, tan gordota como es, en una jaula pintada de verde. Las pocas veces que abre su pico, es como si se lamentara y dijera que no quiere estar ahí, tan sola, tan grande y tan sola, que se acuerda de cuando vivía en un monte y corría a grandes saltos entre los matojos de lavanda, que la comida que le dan no es buena, no es la que le gusta comer a ella."